Cada 25 de julio se conmemora el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, una fecha impulsada por Naciones Unidas para concienciar sobre un problema de salud pública que continúa causando miles de muertes cada año.
Los ahogamientos pueden ocurrir en piscinas, playas, ríos, lagos y otros espacios acuáticos. En muchos casos se producen de manera rápida y silenciosa, sin llamadas de auxilio ni movimientos evidentes. Por eso, la prevención, la supervisión y la capacidad de reacción son fundamentales.
Los ahogamientos siguen siendo un problema mundial
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 300.000 personas murieron por ahogamiento en 2021. Aunque la tasa mundial de mortalidad se ha reducido durante las últimas décadas, los niños y jóvenes siguen estando entre los grupos más vulnerables.
El ahogamiento es la cuarta causa de muerte en niños de entre 1 y 4 años y la tercera entre los niños y adolescentes de 5 a 14 años.
Además, aproximadamente el 92 % de las muertes por ahogamiento se producen en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a la formación acuática, la vigilancia y los recursos de prevención puede ser más limitado.
En España, la situación también requiere atención. El Informe Nacional de Ahogamientos, elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, registró 472 muertes por ahogamiento no intencional durante 2025.
Durante el primer semestre de 2026 se contabilizaron otras 217 personas fallecidas, lo que demuestra la necesidad de continuar reforzando las medidas de prevención y la concienciación social.
Ver el informe completo aquí:
https://rfess.es/es/una-decada-en-rojo-2025-consolida-la-crisis-de-ahogamientos-en-espana/

La prevención comienza antes de entrar al agua
No existe una única medida capaz de evitar todos los accidentes acuáticos. La prevención debe construirse a través de diferentes capas de seguridad que se complementen entre sí.
Supervisión activa
Cuando hay niños cerca del agua, debe existir siempre una persona adulta responsable de su vigilancia.
Esta supervisión debe ser directa, constante y sin distracciones. Mirar el teléfono, mantener una conversación o alejarse durante unos minutos puede ser suficiente para que una situación cambie.
Los manguitos, flotadores y otros elementos de ayuda no sustituyen la supervisión de un adulto.
Formación en natación y seguridad acuática
Aprender a nadar desde edades tempranas ayuda a reducir riesgos, pero también es importante adquirir conocimientos sobre seguridad, reconocer situaciones peligrosas y saber cómo actuar ante una emergencia.
La formación en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar también puede marcar la diferencia mientras llegan los servicios de emergencia.
El papel fundamental del socorrista
Los socorristas son una pieza esencial en la seguridad de cualquier instalación acuática.
Su experiencia y formación les permiten identificar comportamientos de riesgo, prevenir accidentes y actuar rápidamente ante una emergencia.
Sin embargo, deben vigilar zonas amplias, controlar simultáneamente a numerosos usuarios y responder ante situaciones que pueden evolucionar en pocos segundos. Por eso, es fundamental que dispongan de los recursos, los protocolos y las herramientas necesarias para desarrollar su labor.
Tecnología como capa adicional de prevención
La tecnología puede ayudar a reforzar la seguridad en piscinas, aportando información adicional y facilitando la detección temprana de determinadas situaciones.
En ningún caso sustituye al socorrista, a la supervisión adulta o a los protocolos de emergencia. Su función es complementar estas medidas.
Soluciones como nagiGuard permiten localizar a los usuarios dentro de la piscina y generar avisos cuando se detectan determinados tiempos de permanencia bajo el agua o posibles comportamientos de riesgo.
Cuando se produce una alerta, el sistema envía una notificación a los dispositivos de vigilancia y puede avisar directamente al socorrista mediante una pulsera con vibración.
Esta información adicional ayuda a dirigir rápidamente la atención hacia una zona concreta de la piscina, especialmente en situaciones en las que cada segundo puede resultar decisivo.

Tecnología, prevención y conocimiento experto
En nagi creemos que la seguridad acuática debe abordarse desde la colaboración entre instalaciones, profesionales, familias, instituciones y empresas tecnológicas.
Por ello, trabajamos junto a la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, sumando tecnología, prevención y conocimiento especializado para continuar impulsando entornos acuáticos más seguros.
El objetivo no es sustituir la mirada del socorrista, sino acompañarla y proporcionarle una capa adicional de apoyo.
Porque en el agua no todos los riesgos hacen ruido.
Y cuando cada segundo cuenta, anticiparse puede marcar la diferencia.

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